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Moi et mes idées

Caníbales en el paraiso

9 Février 2017, 19:58pm

Publié par Mia Holger

Stefan Ramin, turista alemán de 40 años, se despidió de su novia, Heike Dorsch, se puso la mochila, y siguió a su guía local Henri Arihano Haití hasta las profundidades de las islas Marquesas, en la Polinesia francesa. Esa fue la última vez en la que se le vio con vida, antes de ser devorado por los caníbales.

La semana pasada se encontraron restos calcinados, prendas y un diente en la región en la que desapareció Ramin, que según un análisis de ADN pertenecen al turista alemán. Según el relato de su novia, Heike Dorsch, de 37 años, ambos llevaban viajando desde 2008 y llegaron el pasado 16 de septiembre a la Polinesia francesa, donde iban a pasar varios meses. El guía local Henri Arihano Haití, de 31 años, ofreció a la pareja la posibilidad de visitar una cacería de cabras en las islas Marquesas, oferta a la que sólo accedió Ramin.

De los dos, tan sólo volvió Henri Arihano, instando a Dorsch a que le acompañara porque su novio había sufrido un accidente y requería su ayuda. Siempre según los relatos de la alemana, el guía la ató a un árbol y abusó sexualmente de ella. Tras liberarse, avisó a las autoridades y convenció a la diplomacia francesa para que pusiera en marcha un dispositivo de búsqueda, que fue el que encontró restos carbonizados de un varón en lo que pudo ser un ritual caníbal.

Caníbales en el paraiso
Caníbales en el paraiso

"Creedme, por aquí preferimos comer perritos calientes a humanos", afirmó inicialmente el periodista nativo de Polinesia, Alex Du Prel, quien se mostró molesto por la historia que se difundió rápidamente en Internet. El fiscal de la investigación, Jose Thoel, indicó al principio que la teoría del canibalismo está descartada y que es "una locura" pensar en ello. Los expertos en antropología también habían apuntado que esta práctica no existe en Polinesia desde hace, por lo menos, un siglo. Pero el hallazgo de restos calcinados confirmó los temores de Heike Dorsch de un trágico desenlace.

Un hallazgo macabro

Stefan Ramin era un consejero ejecutivo de Hamburgo fascinado por la novela Taipi, un edén caníbal de Herman Melville. "¡Las Marquesas! ¡Qué extrañas visiones de cosas exóticas evoca este mismo nombre! Huríes desnudas, banquetes canibalescos, bosquecillos de cocoteros, arrecifes de coral, reyezuelos tatuados y templos de bambú; valles soleados plantados de árboles de pan; canoas talladas danzando en las chispeantes aguas azules; bosques salvajes custodiados por ídolos horribles: ritos paganos y sacrificios humanos", escribe Melville sobre las islas de los Mares del Sur a donde llegó en 1842 tras un largo viaje a bordo del ballenero Acushnet.

Taipi es el relato de las aventuras de Melville -autor también de Moby Dick- donde narra su huída del barco, la odisea en los valles de Nukuheva, y el descubrimiento de un paraíso sorprendente. Stefan Ramin quiso vivir esta aventura y lo pagó de forma dramática. La pareja llegó en catamarán a mediados de septiembre a la Polinesia francesa, el escenario en que pensaba permanecer varios meses en su larga vuelta al mundo.

Las denuncias de la novia de Ramin, tras su violación y la desaparición de su pareja, movilizaron a la diplomacia alemana quien exigió explicaciones y acabó movilizando al ejército, en lo que a punto estuvo de convertirse en crisis diplomática. En una zona montañosa fue donde tuvo lugar el hallazgo macabro de los restos del turista alemán, víctima de un ritual canibal. Ramin encontró la belleza que fascinó a Melville pero también la muerte en tragedia y aviso para los amantes del turismo de la aventura de la aventura, al filo de peligros y experiencias de máximos riesgos, que en esta caso resultaron dramáticamente letales.

A raíz de la noticia de la semana pasada sobre el turista alemán devorado en La Polinesia Francesa, más concretamente en la isla de Nuku Hiva,

Se está especulando mucho sobre la todavía existencia de tribus caníbales en todo el mundo. Los antropólogos hace años que sostienen que se trata de falacias, ya que esta práctica hace siglos que está erradicada. Sin embargo, los aventureros aseguran que todavía quedan algunas tribus cuyos ritos caníbales aún están vigentes ante la visita de forasteros, ¿realidad o leyenda?

Uno de los misterios aún sin resolver en estas selvas data de 1961, cuando el hijo menor del ex vicepresidente de EE.UU. Nelson Rockefeller, Michael, desapareció y se creyó que fue devorado por caníbales. Tenía 23 años y había viajado a retratar a las tribus locales.

Nadie se pone de acuerdo. Actualmente existen un gran número de tribus ajenas a la globalización y a los avances tecnológicos, muchas de ellas tan conocidas que incluso dejan a los turistas integrarse en sus costumbres y tradiciones, como es el caso de los masais o samburus, en Kenia. Sin embargo, también hay grupos sobre los que no sabemos prácticamente nada y, por las historias que nos llegan de ellos por aventureros que los han visitado, nos lo imaginamos capturando a los turistas y metiéndolos en una gran olla negra al son de su grito de guerra (como en King Kong, vamos).

Aunque el término canibalismo proviene del Caribe, ya que así era cómo los españoles llamaban a los habitantes de estas islas, pues se creía que se comían a los visitantes, según vemos en el mapa, éste estuvo mucho más extendido. Sino, sólo hace falta leerse algunas de las historias de James Cook para saber que, en su llegada a Nueva Zelanda, su tripulación fue devorada por indígenas maoríes (se cree que éstos aún practican ritos caníbales).

El mapa fue realizado por A. Hartleben en el siglo XX. Las partes marcadas en verde indican que eran zonas históricamente caníbales, mientras que las rosas aún pueden continuar siéndolo. Bien es cierto que han pasado muchos años, aunque según algunos viajeros que han convivido con ellas, todavía existen tribus de este tipo.

Nueva Guinea: los korowai y khakhuas

La fantasía se confunde con la realidad cuando relatos de aventureros nos confirman que eso existe realmente. Este es el caso de Paul Raffaele, quien a una entrevista concedida a Muy Interesante relató cómo fue la experiencia de dormir con la tribu korowai de Nueva Guinea, quienes le confesaron que su odio a otra de las tribus de la zona, los khakhuas, hacía que tuvieran que comérselos. Ellos no devoran turistas, sino sólo a los miembros de la tribu contraria, que a su vez, también son caníbales. Sin embargo, tampoco el turista que se acerca a esas tierras debe de sentirse muy a salvo, ya que a veces ellos mismos no logran identificar al enemigo.

 

Fuentes :  http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/18/internacional/1318923696.html

queinteresante, abc.com, http://www.hechosdehoy.com/a-ella-la-violaron-y-a-el-se-lo-comieron-los-12265.htm

 

Caníbales en el paraiso

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